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martes, 21 de julio de 2015

EN EL NOMBRE DEL PADRE





– Estoy llenando una planilla del colegio, ¿qué pongo donde pide el nombre del padre?

– No pongas nada – dijo mi madre –; déjalo en blanco.

Ella nunca me dijo quién fue mi progenitor. De niño acostumbraba imaginarlo como un noble capitán de barco, de esos que se hunden con su embarcación. Otras veces lo pensaba como un astronauta que murió cuando su nave quedó atrapada por la gravedad del Sol. Pero los niños pueden ser muy crueles. En el colegio inventaron versiones mucho más desagradables que las que yo me atrevía a imaginar. Lo hacían como si convertirme en un monstruo social los hiciera más buenos a ellos. Lo hacían como si sus apellidos los eximieran de todo juicio hacia su persona.

Una tarde, cuando regresaba a mi casa, uno de ellos me atacó por la espalda. Caí al suelo sin ofrecer la menor resistencia. Al girar vi que mi agresor estaba acompañado por tres amigos. No tenía necesidad de refuerzos, tenía un cuerpo musculoso y anchos hombros; mi aspecto es famélico y mi columna está encorvada hacia el frente. Su piel bronceada y sus rizos dorados enloquecían a todas las jóvenes del curso; mi piel es de un color gris pálido y mi cabello, negro y lacio, jamás llamó la atención de nadie.

No me pregunten cómo lo supe, no podría explicarlo, pero en ese momento me levanté del suelo sin usar las piernas ni los brazos. Me elevé unos centímetros en el aire y apoyé lentamente mi largo dedo índice sobre su pecho. Su corazón se secó al instante. Cayó con la mandíbula dislocada, llenando el suelo de una sangre oscura que brotaba de sus ojos mientras yo me alejaba ante la mirada perpleja de los otros tres muchachos. Antes de retirarme giré la cabeza ciento ochenta grados hacia ellos mientras me miraban aterrados:

– Que esto quede entre nosotros – les dije –, o sus almas sufrirán el mismo destino que la de él.

No volvieron a molestarme. Uno de ellos se suicidó esa misma noche. Otro fue internado en un instituto psiquiátrico y al parecer no saldrá de allí en mucho tiempo. El tercero sigue yendo a la escuela, pero ya no es el mismo; nunca habla con nadie y cada vez que lo cruzo en los pasillos baja la cabeza para evitar mirarme.

Me siento bien en el colegio ahora, pero lo más importante… es que ya sé quién es mi padre.


30 comentarios:

  1. Joder, Federico, epsero que pase de 200 palabras porque si lo presentas al concurso, barres. ¡La Vírgen! . Tu Demian da escalofríos. Terrorificamente bueno. Abrazos

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    1. Tiene unas 400.
      Me alegra que te haya dado escalofríos, Ragnar.
      ¡Muchas gracias por el comentario!
      Abrazos.

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  2. La excelencia de cualquier tipo de arte no radica en lo innovador de su propuesta si no en la belleza del trazo con el que se plasma dicha obra. La semilla del diablo es archi conocida, la representación que le das en este microrrelato es sensacional y aterradora, un trazo pintado con maestría. Envidiable y endiablada puesta en escena. Rivolta, Maestro del Terror. Abrazo, Amigo de las Letras.

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    1. Muchas gracias por las palabras, Amigo de las letras.
      Un honor y una alegría que te haya parecido así.
      Un fuerte abrazo, Edgar.

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  3. Que buen relato Federico, me hizo brillar los ojos al notar la naturaleza del muchacho. Una narración poética. Saludos maestro!

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    1. Me alegro de haber hecho que te brillaran los ojos, Mendiel.
      Muchas gracias por tu comentario.
      ¡Saludos!

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  4. No esperaba ese final. Aunque nunca sé qué esperar de tus relatos, pero sea cual sea el resultado, siempre vale la pena. Buenas noches.

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    1. Muchas gracias por el comentario, mi terrorífico amigo.
      Buenas noches, Jorge.

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  5. Creo que su madre hacía bien en no revelarle sus orígenes pero la naturaleza humana (?) tiene una gran intuición y, además, la evidencia reveló el secreto.
    Un final sorpresivo y alucinante.
    Un abrazo.

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    1. También tengo dudas respecto a la naturaleza humana del protagonista.
      Me alegro de que te haya parecido así, Josep.
      Abrazo!

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  6. No me extraña que su madre no quisiera decirle quien era su padre. Aunque estaba claro que tarde o temprano lo descubriría. Los genes son los genes. Absolutamente terrorífico.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por dejar tu comentario, María.
      Me alegra que te pareciera así de terrorífico.
      Abrazo!

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  7. Espantosamente magistral este chico-demonio-telúrico que descubre su identidad!!! Dejó k.o. a los muchachos que se metían con él en un renacer ezpeluznante. Me ha superencantado. Rivolta, tú vales mucho!!
    Un beso

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    1. Muchísimas gracias por las palabras, Marisa. Me has dejado k.o. con el comentario.
      Beso.

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  8. ¡Todo un encanto de chaval!
    Dan ganas de adoptarle. Con niños así, ¿para qué tener perros guardianes? :D :D

    ¡Grande Federico!

    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias por el comentario, amigo poeta.

      ¡Abrazo grande, Oskar!

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  9. Qué modo más terrorífico de descubrir quién es su padre... Aunque él feliz de que no le vuelvan a molestar.
    Muy bueno y gráfico, como a mí me gustan, jejeje
    ¡Besos!

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    1. Jajaja, me alegro de que te haya gustado mi gráfico micro, Carmen.
      El protagonista y yo nos quedamos felices por tu comentario.
      ¡Besos!

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  10. Yo no le molestaría. Genial! MAESTRO.
    Besitos

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    1. Muchas gracias, Mercedes! Me alegra que te haya parecido así.
      Besos :)

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  11. En tu relato, sicológico y dramático aderezado de un terror momentáneo crucial, veo a un niño normal e indefenso quien ha idealizado a su desconocido padre como un héroe que falleció en sus labores, algo muy común en los niños que no tienen padre, como tambien es algo común en ellos el juego del poder y las burlas.
    El resentimiento aflora en esta parte del relato donde nos cuenta que los niños han hecho de su padre un cuadro muy desagradable convirtiendolo a el en un monstruo y por tanto haciendolo sentir inferior. Ahi juega la sicologia un papel muy relevante, y el niño accede al juego de la mente en un momento de rabia y dolor tras ser agredido y acepta como real la definicion que tienen de su padre y como es un monstruo actua de forma tal y deja su imaginacion volar peligrosamente, ya no aguanta mas y se convierte en el hijo de su padre, de ese padre que sus compañeros dicen tener. Todo niño sabe que tiene un padre, necesita un padre, inventa un padre, y siempre resulta ser un heroe. Tanto da la gota de agua en la piedra que la agujerea, las dudas son un poderoso enemigo, las burlas son mas peligrosas aún, pero la rabia contenida lo supera.
    Luego de que tienes claras las reglas del juego no te intimidas y dejas ver tu poder y liberas el miedo que te tenia atrapado y pasa a ser el miedo de otros, es lo que ocurrió al final,
    El hecho de que mostrara poderes sobrenaturales no lo hace hijo del diablo, tambien Jesus mostró poderes sobrenaturales y se enojó, aunque el giro de 180 que le diste a su cuello nos deje ver su linaje. Pero si incluyo la imagen como parte del relato y sobre todo la primera linea ( el inicio), y me preguntas quien era el padre te diré que era un cura y que probablemente le exorcisó algún demonio a la madre y en el proceso la dejó embarazada o algo así. Creo que la caida y el ataque por la espalda le reveló al niño un episodio de su concepción y pudo y pudo descifrar su dilema.

    Me gusta como empiezas tu relato, tan humano y hasta tierno para luego pasar rápidamente de la sumisión al desquite haciendo un despliegue de poder sin igual, un suave toque al pecho fue suficiente para acabar de secar un corazon que en ya estaba marchito.

    Como siempre Federico, un terrorífico placer leerte y espero que no te moleste mi generosidad literaria, no quiero que tu blog pase hambre..

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    1. Harolina, si bien hay una escena sobrenatural, es válida (y me gusta) la interpretación de que aún no se sepa quién es su padre, y él lo piensa como el peor monstruo, para ser lo que los otros jóvenes querían tanto que fuese. Quizás vengarse sea un sueño que el protagonista siempre tuvo, y el lector puede decidir si se cumplió o no.
      Un placer saber que te gustan mis terroríficos escritos. Gracias por alimentar mi blog.

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  12. ¡Buenas! Primer vuelta por estos pagos y flor de bienvenida vengo a recibir.
    Tremendo relato, Fede. Conciso, seco como un palazo en la nuca.

    La aparente indefensión física la mayoría de las veces suele traer aparejado un mundo interno poderosísimo.
    Seguiré recorriendo estas páginas con gusto.

    Un fuerte abrazo y nos estamos leyendo.

    Elliott.

    https://pensamexos-inconientos.blogspot.com.ar

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    1. Bienvenido, Elliott. Me alegro de que te haya gustado este primer relato mío con el que te has encontrado. Espero que te siga gustando lo que escribo.

      Gracias por el comentario y por la recomendación.

      ¡Abrazo!

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  13. Fede, soy de poco comentar y cuando me comentan mis silencios son agradecimientos...

    Relatas magistralmente el anhelo de venganza de cualquier niño maltratado... La maldad divinizada como remedio a un entorno hostil dañino.

    Un abrazo.

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    1. También me gusta pensar mi cuento como un anhelo más que como un hecho.

      Muchas gracias por este comentario y también por los silencios.

      Un abrazo, Bardo,

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  14. Descubrió a tiempo quien era su padre. Pero ¿como saber si ese don no viene de su madre?

    Saludos

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    1. Me hizo sonreír tu comentario ¡Qué familia!
      Saludos, Sofía :)

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