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viernes, 31 de julio de 2015

POSEÍDO




Seiscientas sesenta y seis personas estaban presentes cuando el padre Andrés se paró frente a la pila bautismal. Seiscientas sesenta y seis personas lo oyeron gritar.

El venerado anciano introdujo la mano en el agua bendita con un movimiento hipnótico; lo hizo con una parsimonia que solo a él se la soportaban. Poco después el líquido se llenó de burbujas, y espuma transparente con un tinte rojizo cayó al suelo. Los ojos del sacerdote se tornaron blancos y comenzó a convulsionar causando horror en los devotos.

– ¡El padre Andrés está poseído! – gritó una señora.

En ese momento el clérigo despertó de su trance. Al levantar el brazo todos vieron que no tenía dedos; su mano se había convertido en un muñón sangriento y derretido. A pocos metros, un joven monaguillo escondía el recipiente del ácido sulfúrico con el que sustituyó el agua bendita.


44 comentarios:

  1. Diablillo monaguillo, ah! Niños!

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    1. :)
      Gracias por la diabólica visita, Mendiel!

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    1. Gracias, Andrés. Me alegra que te pareciera así.
      Saludos!

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  3. El diabólico simbolismo del número de la bestia y la clériga y perturbadora atmósfera del texto nos distrae la atención de la verdadera y siniestra realidad que se abalanza sobre nosotros con el brillante y oscuro desenlace. Magistral micro terror, Federico.
    Abrazo, Amigo de las Letras.

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    1. Muchas gracias, amigo de las letras. Se trata solo de un número, la siniestra es la realidad.
      ¡Abrazo, Edgar!

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    2. Muy buen relato atrapa eleva y deja caer. excelente,
      siempre un placer acompañado de sorpresas, el seguir tus escritosme gusta joven Francisco Rivolta le felicito.

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    3. Francisco y yo te agradecemos el comentario, Lupita.
      Es una alegría que te gusten mis escritos.
      Saludos!

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  4. Que horror ser quemado con ácido sulfúrico.
    Me gustó lo del 666 ja ja ja.
    Me despistaste.
    Y los feligreses juzgando de antemano.
    Cualquiera se retorcería de dolor.
    Muy bueno.
    Me encantó.
    Un abrazo.

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado, amiga. El horror no es el 666, eso no es más que un número. El horror es humano.
      Gracias por dejar tu comentario.
      Abrazo, Lucía!

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  5. ¡Qué puñetero el monaguillo! ¡Si es que estos críos no tienen idea buena!

    Sólo te falta añadir: "Y el monaguillo dijo, riendo: ¡Que nooooo, que es bromaaaa!"
    :D :D

    ¡Muy bueno Federico!
    ¡Un abrazo!

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    1. Lo imagino diciendo eso con una sonrisa mefistofélica.
      Me alegra que te haya parecido así, señor poeta.
      ¡Abrazo grande!

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  6. Todo huele a demonio y a infierno en este relato, hasta el número de los presentes allí. Y todo resultó que el demonio descansaba en un pequeño monaguillo. Genial. Un abrazo.

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    1. Exacto, María. Los demonios descansan en nuestro interior.
      Me alegra que te haya parecido así. Gracias por el comentario.
      Un abrazo!

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  7. Qué horror, sumergir la mano en ácido sulfúrico!!!
    Lo más curioso es el número de presentes, 666: el número de la bestia.
    ¿Alguien más que el monaguillo estaba al corriente? Seguro que sí.
    Un abrazo.

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    1. El monaguillo no podía haber elegido un mejor momento para efectuar su broma/venganza. Tal vez no haya sido casualidad.
      Muchas gracias por el comentario, Josep!
      Un abrazo.

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  8. Tanto predicar el mal y al final sí que existe y anda muy cerca. Excelente, con ese final inesperado.

    Abrazo!!!!

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    1. Gracias por la visita y el acertado comentario.
      Me alegra que te haya resultado así.
      ¡Abrazo!

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  9. Saludos Federico Rivolta, muy buen relato y muy buena la narración. Oh y que monaguillo tan cruel!. Éxitos y bendiciones!

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    1. Muchas gracias por las palabras, Mery. Me alegra que te haya parecido así mi cruel relato.
      Éxitos y bendiciones para ti también.

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  10. Inquietante como siempre Fede.
    Poderoso micro de terror.
    Abrazo

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    1. Muchas gracias por el comentario, mi amigo.
      Abrazo, Richard!

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  11. Eso si que es convulsionar con motivos.
    Muy bueno el relato, tanto como la macabra broma del monaguillo ;-)
    Saludos

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    1. Me hiciste sonreír.
      Muchas gracias por el macabro comentario, Mar.
      Saludos :)

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  12. Jajaja...Seguro que el monaguillo se cobró alguna deuda pendiente. A saber que había tocado el sacerdote con aquella mano.

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    1. ¿Será que la posesión se refiere a eso? Prefiero no imaginarlo.
      Me alegro de haberte hecho reír, Oscar.

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  13. Lo que parecía una horrorosa escena sobrenatural fruto del mismísimo demonio, el cual había de algún modo irrumpido en la iglesia y corrompido el agua bendita, o haber poseído al cura, se convierte en un horror totalmente real, que podría ocurrir perfectamente en la realidad. Un macabro juego de niños o una justa venganza por algo que el cura tal vez les hacía a los jóvenes monaguillos. Quién sabe, eso sí, esa mano no volverá a ser la misma, y para los ojos de todas las personas alrededor, el demonio poseyó a su párroco y se quemó la mano con el gua bendita, o el demonio la contaminó.
    Saludos, Compañero.

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    1. Un gran análisis el tuyo, compañero de letras de horror. Muchas gracias por la reflexiva lectura y comentario.
      Es más terrorífica la historia si se trata de una venganza.
      Saludos, Ricardo!

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  14. Ah bárbaro que eres! :) :) ahora más que un microrelato, me pareció un chiste de horror, o como diría un libro de Edgar Allan Poe... Un cuento de opio y misterio! :) :) :) :) :) :) me has sorprendido gratamente como es tu costumbre hacerlo a quienes te leemos! :) Gracias por compartir! :) :) :) vas progresando chico! :) :) Sólo ese clérigo y monaguillo saben el porqué del ácido sustituido discretamente! Un abrazo grande de oso Negro!!!

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    1. Muchas gracias por el comentario y el abrazo, Elim.
      Me alegro de haberte hecho :)
      Un fuerte abrazo!

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  15. Un despite con el número de gente presente, y un final sorprendente e inesperado. Saludos.

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    1. Me alegro de haberte sorprendido, Latis.
      Gracias por la visita y el comentario.
      Saludos!

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  16. ¡Qué bueno! Cómo nos has engañado, ¿eh? Pon en escena una iglesia y el número maldito y todos creeremos lo que no es, jejeje.
    De todas maneras, si el monaguillo hizo lo que hizo, creo suponer la razón. Y no me da pena en absoluto.
    ¡Un abrazo! :D

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    1. Si la razón fue esa que estás pensando, a mí tampoco me da pena por el padre Andrés.
      Me alegra haberte engañado, Carmen :D
      Un fuerte abrazo.

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  17. Genial micro de terror, un gusto leerlo. Creía que era algo demoniaco y al final no, me gustó el final, desde luego inesperado.

    Un abrazo!

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    1. Un gusto saber que te gustó mi micro, Fran.
      Agradezco tu visita y comentario.

      Abrazo!

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  18. Puede ser que el monaguillo fuera un angel antes de volverse demonio gracias a.... una realidad con olor a iglesia... Nunca hay que olvidar que el demonio antes der demonio.... fue angel... Pintas de una forma excepcional la oscuridad en la que se revuelca el monaguillo.

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    1. Me revuelco en una oscura felicidad a causa de tu comentario, Yolanda.
      Muchas gracias.

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  19. ¡Federico!

    A mí me gusta pensar que el Monaguillo tenía ganas de Juerga Maligna, que no era más que la Bestia, sacando su lado más Infantil... ¡Jugando a hacer experimentos! ¡Cuál Científico de la Oscuridad! ;)

    Porque sino... ¡Qué cabroncete era el crío!

    ¡Besines! ;)

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    1. Está muy bien, Campanilla; esa es una posibilidad. Tal vez el padre Andrés y su iglesia sean solo el principio...
      Besos! :)

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  20. A mi parecer el sscerdpte lastimaba al niño y éste solo se defendió. ¡bien por el niño! Seguro muchos quieren hacer eso y no pueden. Muchos sacerdotes son malos. ;-)
    ¡saludos!

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    1. Es cierto, Sofía; es posible que el verdadero malo de este cuento sea el sacerdote.
      Saludos! :)

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