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domingo, 29 de mayo de 2016

ECOS DE UN CRIMEN








Raquel no podía estar más contenta con su departamento nuevo. Durante años vivió sola con su gato Boris en una casa en la que siempre se sintió insegura. Vivía alerta a cada ruido, alerta a cada paso que escuchaba en la vereda, pero en su nuevo hogar no sentía preocupaciones. Rejas en las ventanas, puertas blindadas, alarma de sensores…; el departamento era más seguro que un búnker. Pero de todo lo que tenía el edificio, lo que a Raquel más le gustaba era la cámara de seguridad de la entrada. 



En ocasiones pasaba varios minutos en la cocina mirando la pantalla del portero eléctrico, mirando la gente que entraba y salía, pensando que mientras en otros edificios se les suele abrir la puerta a personas desconocidas, allí nadie podría cometer equivocaciones. 


Un sábado por la madrugada se levantó de la cama y fue hasta la cocina. Boris la siguió, algo poco común en él, quien solía quedarse como una rosca gris enredado entre las sábanas. Raquel pasó junto a la pantalla de la cámara y la miró por un instante. Solo la observó por un segundo y siguió de largo, pero algo la hizo detenerse y retroceder. 

En la pantalla en blanco y negro había un hombre forcejeando con una mujer que gritaba, y a pesar de que la cámara no tenía sonido, Raquel pudo sentir los gritos mudos en lo más profundo de su ser. 

La mujer intentó escapar y cayó al suelo. Raquel intentó seguir mirando, pero la cámara apuntaba demasiado arriba. Vio entonces el brazo del hombre subir y bajar, golpeándola con odio. De pronto la mujer lo pateó en el rostro e intentó ponerse de pie, pero entonces el sujeto sacó algo de su cintura y golpeó a la joven, quien ya no volvió a levantarse. En ese momento Raquel pudo ver que el hombre llevaba un puñal cubierto de un líquido negro que debió ser rojo de tratarse de una cámara a color. 

De pronto el hombre miró a la cámara frunciendo el ceño y luego salió corriendo. Raquel se llevó la mano a la boca mientras sus ojos, verdes y vidriosos, reflejaban el brazo inmóvil de la joven.

“¿Acaso el hombre me vio? Imposible, no puede verme. Pero pareció que sí me vio”. La mente de Raquel comenzó a jugar con ella, y la mantuvo despierta y mirando el techo de su habitación toda la noche.

A la mañana siguiente la policía no tenía ni un sospechoso. La cámara no grababa, no era ese su fin, y el asesino no dejó pistas. Solo Raquel conocía el rostro del criminal, y no lo olvidaría mientras viviese.

Ese domingo en el barrio solo se hablaba del asesinato, pero la testigo no se atrevió a decir palabra. No solo temía que el hombre le hiciera algo si fuese a hacer la denuncia, tenía además un miedo irracional a que la hubiese visto desde el otro lado de la cámara. 

Algo reticente, Raquel salió para ir al mercado ubicado a dos cuadras. Era de día aún; no se habría atrevido a salir de noche. 

Al bajar pasó por el mismo lugar en donde se cometió el crimen. Miró hacia la cámara y recreó la escena en su mente. Luego se alejó; no quería permanecer mucho tiempo allí por miedo a que alguien la estuviese observando. 

Mientras iba caminando todo se escuchaba más fuerte: los autos, la música de una casa, las voces de los vecinos… 

– Para mí que fue un hombre – dijo alguien –; un novio o un ex novio celoso. 

Raquel se dio la vuelta y vio a dos vecinos conversando en la puerta de un edificio. Los hombres se quedaron en silencio mirándola, y ella sujetó con fuerza su bolso y continuó con la marcha. 

– ¡Cuidado! – dijo alguien. 

Un niño estaba jugando con una pelota y casi la golpeó. Raquel continuó con un ritmo más cercano a correr que a caminar, y así entro al mercado con el corazón a punto de romperle el pecho. 

Una vez adentro su miedo no se detuvo. Rostros extraños se asomaban entre las góndolas de productos, y murmullos sobre el crimen llegaban a sus oídos. Le habría gustado comprar más cosas, pero sus manos temblorosas hacían que le tomara demasiado tiempo mirar la fecha de caducidad de cada envase.

Se retiró de allí con la mitad de los productos que necesitaba, y luego fue a su casa corriendo, tratando de no prestar atención a lo que ocurría a su alrededor.

Al día siguiente tenía pensado salir del trabajo lo antes posible para así ir de día a su departamento, pero ese lunes su jefe le pidió que terminase de parametrizar unas divergencias, y le dijo que hiciera horas extras si fuese necesario. 

Raquel terminó con sus tareas cuando ya era de noche, y apagó la luz del cubículo dejando el piso entero casi a oscuras. Se retiró atravesando los fríos corredores abrazada a su cartera, mientras sus pasos hacían eco entre los cientos de cubículos vacíos. 

Ya era de noche, y las cuatro cuadras que la separaban de su hogar se le hicieron kilométricas. 

Sombras y pasos la acecharon mientras Raquel iba con todos sus sentidos atentos, pero no se atrevía a darse la vuelta, solo pensaba en el momento en que llegaría a su departamento y abrazaría a su gato Boris. 

De pronto le pareció escuchar un murmullo. Fue un llanto tal vez, o una risa; imposible determinarlo. Raquel se detuvo y vio que una botella giraba para chocar contra su pie. Vio que alguien estaba parado detrás de ella, pero prefirió no mirar y continuó corriendo hasta llegar a su edificio.

Llegó por fin al departamento y cerró cada una de las cuatro cerraduras. 

Las luces de los autos que pasaban dibujaban imágenes paganas en el techo de la habitación. Boris estuvo toda la noche maullando mientras miraba hacia la puerta. 

Por la madrugada el gato saltó fuera de la cama y la miró. 

– ¿Qué pasa, Boris? – dijo ella – ¿Tiene hambre? 

El gato volvió a maullar. 

Raquel se levantó y lo siguió, y así ambos llegaron hasta la puerta del departamento. 

– Es tarde ya. Volvamos a la cama. 

En ese momento escuchó pasos provenientes del pasillo del edificio. 

– ¿Quién anda ahí? – preguntó Raquel acercándose a la puerta. 

Desde el otro lado golpearon la puerta y ella se sobresaltó. 

Acercó su ojo a la mirilla pero no vio a nadie. Cuando bajó la mirada alguien volvió a golpear, y Raquel se fue a su cama corriendo para taparse asustada. 

A la mañana siguiente fue a trabajar con la sensación de que un halcón la acechaba desde lo alto de los edificios. De pronto notó que alguien la seguía, pero cada vez que se daba la vuelta no veía que nadie la estuviese observando. 

En un momento pasó junto a una vidriera y en el reflejo vio que una persona vestida de blanco estaba detrás de ella, pero cuando miró hacia atrás no vio a nadie. 

Comenzó a correr hasta que llegó a una cuadra vacía, entonces miró hacia atrás y pudo ver de nuevo a la persona vestida de blanco que había visto en el reflejo de la vidriera. 

Intentó seguir corriendo pero entonces tropezó y cayó al suelo. En solo un instante la persona de blanco la alcanzó, y al mirar hacia arriba reconoció a quien estaba frente a ella; era la joven que había visto en la cámara de seguridad. 

La vio como aquella noche, también en blanco y negro. Su rostro gris expresaba una tristeza infinita, y en su abdomen tenía una mancha negra que debió ser roja de tratarse de una mujer a color. 

Raquel llegó tarde a la oficina ese día, pues antes fue a la comisaría a hacer la denuncia y a describir al hombre que había visto el sábado a la noche por la cámara de seguridad. 

Esa noche durmió sin interrupciones; junto a Boris, quien se pasó las horas como una rosca gris enredado entre las sábanas.






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28 comentarios:

  1. Hola Federico!

    Que bueno encontrar tu inquietante relato, ya te estaba extrañando.

    Me mantuviste en suspenso casi toda la lectura, esperando el momento en que iba a correr la sangre, no se por qué intuía que el nuevo apartamento resultaría mas tenebroso que su antigua casa, dicen que los opuestos se atraen así que tanta seguridad solo podía atraer ansiedad e inquietud, o sea, inseguridad.

    Que bueno que al final la chica decidió vencer el miedo y dejar su conciencia tranquila, cumpliendo con su deber moral, algo que de no hacerlo la enfermaría o terminaría atrayéndose un desenlace final muy parecido al de la chica.

    Me ha gustado mucho el titulo, es perfecto, el relato también, nos mantiene en vilo, el detalle del gato para crear un ambiente mas misterioso te quedó genial.

    Un placer escuchar tus ecos retumbando mi sien hasta obligar a mis labios a decir !bravo! tu relato podría dar la impresión de convertirse en un doble asesinato, pero el detalle del presentir que la siguen y lo fugaz de su aparición con la vestimenta blanca, ademas del enfoque constante que haces que nos deja ver la lucha interior de la joven con su conciencia te delata y revela el final.

    Muy humano de tu parte usar este relato para dejarnos una moraleja muy interesante "Es mas difícil convivir con los demonios internos que con los
    que pululan por el exterior, aunque no lo parezca, los internos nos hacen mas daño, los externos en la mayoría de los casos no nos llegan a tocar.

    Un saludo, un saludo, un saludo..., perdón me han contagiado tus ecos.

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    1. Hacía más de veinte días que no publicaba y también extrañaba hacerlo y leer comentarios como los tuyos.

      Muy buena tu interpretación y muy interesante la moraleja que extraes.

      Me alegra que te haya gustado el cuento, Harolina. Esta noche dormiré contento como el gato Boris enredado entre las sábanas.

      Un saludo, un saludo, un saludo :)

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  2. Un relato inquietante desde el principio al final . Un abrazo

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    1. Una alegría haberte inquietado, María.
      Muchas gracias por el comentario.
      Abrazo!

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  3. ¡Cuánto tiempo sin leerte Federico!

    No has perdido ni un ápice de tu musa, amigo. Enhorabuena. Me ha sorprendido mucho el final del relato. Has llevado con maestría la trama haciendo pensar al lector en un final bastante funesto (al menos conmigo lo has conseguido) para llevarnos a un desenlace muy positivo, cosa que es de agradecer en este mundo de desenlaces, en ocasiones, no tan positivos .

    ¡Un abrazo grande, maestro!

    NOTA: Por cierto, pronto te haré la competencia, jaja.
    ¡Atento a mi blog! oskartel.wordpress.com

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    1. Con gusto leeré lo que se viene, compañero del género funesto.
      Me alegra que te haya parecido así, amigo poeta.
      Gracias por el comentario.
      Un fuerte abrazo, Oskar!

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  4. Como siempre, una siniestra delicia es leerte. Siniestra y terrorífica delicia.
    Un abrazo Genial relato.

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    1. Muchas gracias por las palabras, Mercedes.
      Una delicia leer tu comentario.
      Abrazo!

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  5. Hola Federico:

    Como siempre, estuve inquieta de inicio a fin esperando saber que pasaría con Raquel, y creo que siempre nos dañaran mas nuestros propios demonios que los que pudiese haber externos.

    En ocasiones la paranoia es la que se apodera de ti y si la dejas entrar, puede que nunca te recuperes, Raquel tuvo que experimentar lo que tu subconsciente te dicta hacer pero ese miedo irracional no te deja.

    Al final me gusto lo que nos dejas, que es tener la valentía de enfrentar a tus demonios para poder hacer algo que pueda cambiar las cosas, ya que muchas veces el miedo nos ciega y pocas veces hacemos lo que Raquel logró hacer.

    Como siempre cautivador tu relato, ya te extrañaba.

    ¡saludos y excelente día!

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    1. Me alegra que te haya gustado el final colorido de mi cuento en blanco y negro.

      Muy buena tu interpretación y comentario, Tere.

      Muchas gracias por las palabras.
      Saludos!

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  6. También te extrañaba después de este largo "intermedio" que has hecho, pero la verdad que valió la pena esta espera, porque la historia mantiene toda una asfixiante atmósfera en blanco y negro, como la visión de esa pantalla de la cámara de vigilancia, también se nos congela el tiempo ansiando saber qué final tendrá la protagonista, al gato ya sabemos que con vigilar la puerta y dormir tiene bastante ...je,je,je
    Aparte de bromas, Federico, te felicito porque lograste crear ese ritmo estresante de la intriga y el suspense hasta el final.
    La moraleja también es otro aliciente más de esta lectura, que nos hace comprender que los miedos residen únicamente en nuestra mente y si nos dejamos llevar por ella, acabamos creando auténticas tragedias.

    ¡Un abrazo y buen inicio de semana!

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    1. Muchas gracias por haberte metido tanto en la trama y estresarte de intriga y suspense.
      Me alegra que te haya parecido así mi cuento, Estrella.
      Un fuerte abrazo!

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  7. Muy bueno!. He estado devorando cada palabra hasta el final, esperando lo inesperado... genial!. Con este relato se podría construir un estupendo guión de película de terror/suspense.
    Espero que pronto nos deleites con otra narración más.
    BEsos.

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    1. Muchas gracias por las palabras, Eme.
      Habrá que buscar una actiz que haga bien el rol de paranoica, un gato gris y un productor :)
      Pronto volveré con más terror y suspense.
      Besos!

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  8. Después de todo no era el asesino quien la perseguía, sino la víctima buscando justicia. No hay nada como hacer lo que uno debe hacer para dormir a pierna suelta. Solo espero que su buena accción no tuviera consecuencias para ella...

    Muy bueno, Federico. Creaste un estupendo clima de misterio y tensión en torno al relato que me mantuvo pendiente de cada línea.

    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, Julia!
      También espero que no le haya ocurrido nada y que atrapen al asesino.
      Me alegra haber logrado el clima en tu opinión.
      Abrazo!

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  9. Hace tiempo que esperaba un nuevo cuento, y hoy me alegrè al leer tu blog.gracias Fede por hacerme pasar un momento tan! bueno con esta fantàstica historia. Me mantuvo expectante hasta el final.

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    1. Gracias, Raquel!
      Qué bueno haberte alegrado. Me alegraste con tu comentario.
      Un saludo.

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  10. Me ha tenido en vilo de principio a fin. Una historia de inseguridad y de miedo obsesivo. Un relato trepidante que parece tener un final tranquilizador o, por lo menos, justiciero.
    La joven asesinada tuvo que venir del más allá para que se hiciera justicia en el más acá.
    Un abrazo.

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    1. Me alegra mucho de haber logrado ese efecto en ti, Josep.
      Ojala se haga justicia luego, pero por lo menos la protagonista está en paz con su conciencia.
      Gracias por el comentario.
      Abrazo.

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  11. Genial relato Federico, me ha gustado. Has creado la sensación de miedo sin recurrir a los “efectos”, como en el gran cine clásico de suspense (incluso con esa imagen de la cámara, y la joven, en blanco y negro, parece que quieres llevarnos a ese mismo cine) Me ha gustado el papel de Boris y cómo recreas a la perfección ese terror a los propios fantasmas. Y por supuesto, como ya te han dicho, la moraleja final, je, je. Un thriller digno del mismo Hitchcock. Felicidades

    Saludos

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    1. Quería que el blanco y el negro fuesen de suprema importancia en el relato.
      Boris también es un protagonista del cuento; casi como si se pudiera contar la historia a través de él.

      Muchas gracias por la atenta lectura y las palabras, Isidoro!

      Saludos.

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  12. Un relato que corta la respiración y te mantiene en vilo hasta su genial final.
    Raquel es la única que puede identificar al asesino, y esos "ecos de un crimen" la acechan incansables, hasta aparecerse ante ella, con la fantástica forma fantasmagórica de la víctima, para que la testigo muda, por fin, hable.
    Es muy buena la comparación de las imágenes de blanco y negro de la cámara del interfono y la aparición del ente que clama justicia. Y la introducción, donde ya se inicia y eleva la tensión, por el detalle de una protagonista insegura en un departamento de alta seguridad. Buen guiño con el nombre del gato a cierto protagonista de otros de tus relatos más clásicos.
    Me ha encantado, Federico.
    ¡Abrazo, mi buen amigo de las letras!

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    1. Excelente tu lectura, amigo de las letras. Me alegra que hayas recordado al viejo Boris.

      Tu comentario es como un arco iris en mi cuento en blanco y negro.

      Mis fantasmagóricas garras te abrazan.

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  13. Muchas felicidades, logre terminar de leerlo, porque creaste un relato estupendo, la verdad no soy exigente, pero apenas comienzo en la lectura. Felicidades y seguire tus lecturas. MUchas gracias por haberme distraido.

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    1. Me alegra que te haya parecido así, Juan Carlos.
      Espero que sigas leyendo; mi blog y en general.
      Muchas gracias por dejar tu comentario!

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  14. Hola, tienes talento, tu relato captura la atención por su misterio. Me ha gustado estaré leyéndote, saludos.

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    1. Muchas gracias, Blanca!
      Eres bienvenida.
      Saludos!

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