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lunes, 3 de octubre de 2016

EL COLECCIONISTA






Eran las diez menos veinte y el viejo reloj retumbaba en el silencio. Balder estaba sentado en su sillón, mucho más impaciente que de costumbre. Apretó el puño con fuerza acumulando allí toda su ira, luego abrió la mano y la miró; tenía dedos grandes y un poco deformes.

Las cicatrices al dorso de su mano parecían narrar la historia de una vida de dolor, y sus uñas carcomidas estaban negras a causa de la mugre del tiempo.

Faltaban quince minutos para las diez, y los insoportables segundos avanzaban mientras él seguía mirando las agujas.

Estaba sudado. Por la ventana solo ingresaba aire caliente; el aire sofocante de una noche marcada de pecado.

Instantes después lo atacó aquel deseo recurrente de abrirse el pecho y abandonar su cuerpo.

Se paró de un salto y fue al dormitorio. Solo una cosa lograba acallar a sus demonios en esas ocasiones: contemplar su colección de muñecas de trapo.

Inhaló y exhaló para calmarse mientras observaba a las decenas de muñecas que tenía en la pared. Se acercó a la repisa y tomó a una de ellas, luego abrió el cajón de la mesa de luz y sacó de allí un pequeño cepillo. El cabello de la muñeca era negro y lacio, y requería de un cuidado especial.

Acomodó el vestido rosado cubierto de moños que tenía la muñeca y la regresó a su lugar.

– Perfecto – dijo Balder.

Los ojos verdes de la muñeca le devolvieron una mirada muerta.

Faltaban nueve minutos para las diez y el enorme sujeto continuaba mirando en detalle a su preciada colección. De pronto observó que, en el estante superior, una de las muñecas tenía una telaraña en su vestido negro. Balder apretó el puño con fuerza, acumulando allí toda su ira.

Volvió a guardar el cepillo en el cajón y sacó de allí un pañuelo. Se envolvió el dedo con él y le pasó la lengua mojándolo con saliva, para luego frotarlo contra el vestido.

– Perfecto – dijo Balder.

Contempló durante un instante a la muñeca; contempló sus rulos castaños y sus ojos maquillados. Sobre el rostro de tela tenía pintados unos labios carnosos que no estaban bien centrados, y en el hombro derecho se veían dibujadas unas espinas a modo de tatuaje.

El hombre miró el reloj en la mesa de luz; faltaban menos de cinco minutos para las diez de la noche. Se acercó entonces a la punta de la repisa, donde había una muñeca de lo más singular.

La última muñeca de la hilera no era como las demás; no tenía ropa, cabello ni ningún tipo de seña particular. Su rostro era liso; sin ojos, nariz ni boca.

Balder la tomó y comenzó a examinarla con sus grotescas manos. Le movió los brazos y luego se detuvo como esperando una respuesta, pero ella permaneció inerte.

De pronto sonó el timbre. El sujeto lanzó a la cama al miembro más inexpresivo de la colección y fue a abrir la puerta del departamento. Una mujer muy atractiva estaba parada en el pasillo.

– Hola – dijo él.

El hombre intentó acomodar sus grasosos cabellos, pero no logró una gran mejoría.

– Hola, hola – dijo ella.

La mujer pasó junto a Balder, y él la observó con atención.

Usaba jeans con tacos altos, tenía una campera de cuero blanca, y llevaba el cabello suelto de forma que se notaba que le había tomado mucho tiempo el verse casual.

– Perfecto – dijo Balder. Luego cerró la puerta y apretó el puño con fuerza, acumulando allí toda su ira.







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26 comentarios:

  1. Ahhh Federico! que detallazo que nos tomes en cuenta para este relato.
    Casi puedo ver al tipo grandote con cara de enfermo peinando a la muñequita, calmando sus demonios mientras espera a la muñeca de carne y hueso con la que "jugará" esa noche. Pobre mujer, imagino cómo terminará.
    Genial relato lleno de suspenso en un ambiente más que oscuro.
    Besos muñequiles!

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    1. Luego de leer lo que se propusieron, pensé en escribir un cuento pero en el que el malo no sea una muñeca.
      Me alegra que te haya parecido así, Mendiel.
      ¿Habrá alguna muñeca de ti en esa colección?
      Abrazo!

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  2. Suspenso y entretenimiento mientras el reloj marca las diez, suena el timbre y ya empieza a tener rostro, cabello y ropa la ultima muñeca de la hilera, el miembro mas inexpresivo de la colección, que al fin calmará su impaciencia y liberará toda su ira acumulada.

    Una colección muy singular Federico, indiscutiblemente de monstruos está lleno el mundo y de mujeres creadoras de monstruos también.

    Me gustó el auto control de tu personaje, una de las mejores cualidades de los asesinos en serie sin dudas debe ser el auto control y la sangre fría.

    Me quedé con la intriga de saber si les abrirá el pecho y comerá sus vísceras y luego las deja secas colgadas en la pared cual muñecas de trapo.

    Muy bueno, deja volar la imaginación, tal vez solo termine apretando su puño y acumulando su ira y peinando a la chica de los jeans y tacones altos para luego dejarla ir y pintarle los rasgos y ponerle cabello y ropa al miembro mas inexpresivo de su colección.

    Genial Federico, un gusto conocer a tu coleccinista.

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    1. Así es. Solo queda imaginar qué es lo que hará el protagonista. Tal vez las mate o tal vez solo les rinda ese extraño homenaje. Por las dudas cuídate de los coleccionistas de muñecas.

      Un gusto para mí que te haya parecido así mi cuento, Harolina.

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  3. Una colección extraña donde las muñecas son las mujeres de su vida, acomodadas una una como ingresaban en ella. Al igual que esta que llegaba para ceder su alma a esta muñeca inexpresiva arrojada en la cama.
    Creaste un derrotero de víctimas transformado en muñecas...
    Me gustó Federico, como siempre ese clima especial que logras transmitir entre miedo, espanto y curiosidad.
    Muy bueno amigo un beso para ti.

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado mi cuento y haber logrado ese clima en tu opinión.
      Muy buena tu lectura, amiga.
      Muchas gracias por dejar tu comentario.

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  4. Escalofriante. Una muñeca de carne y hueso a la espera de ser inmortalizada.
    Muy bueno.
    Un besillo.

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    1. Me alegra haberte causado escalofríos, María.
      Muchas gracias por el comentario.
      Besillo para ti también.

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  5. Muy bueno, según leo tu cuento miro en mi estantería mi colección de muñecas. Estas están vestidas y no les falta detalle. Miro hacia la cama y allí sigue más muñecas de mi colección de niña vestidas por mi. Solo me falta esa muñeca de carne y hueso para que venga a jugar con ellas. El final de mi cuento es más suave que el tuyo. El tuyo me gusta más. Un abrazo

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    1. Muchas gracias por el comentario, María.
      Mis muñecas les mandan saludos a las tuyas.
      Un abrazo!

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  6. Buenísimo, Federico. La historia es genial, un episodio terrorífico digno de un serial sobre lo paranormal y el horror. La manera de ser contado es lo mejor; el detalle, lo poético, y en una brevedad inusual; el perfil del protagonista.
    Aprieto mi puño con fuerza, acumulando allí toda mi admiración a tus letras oscuras.
    ¡Abrazo, amigo!

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    1. Muchas gracias por el comentario, amigo de las letras. Deseaba narrarla como un episodio, y que cada uno pueda imaginar el resto de la historia del protagonista.
      Aprieto el puño con fuerza, acumulando allí toda mi satisfacción.
      ¡Un fuerte abrazo, Edgar!

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    1. Me alegro mucho, Gerland.
      Gracias por la visita y el comentario!

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  8. Se me hace complicado imaginarme otro final u otra explicación de esta estremecedora historia de un coleccionista psicópata y misógino para colmo de males, después de lo que te han comentado mis anteriores contertulios, pero rizando el rizo de lo alucinante te anoto este final alternativo:

    Balder apretó el puño con fuerza, acumulando allí toda su ira, sin darse cuenta que su mano se había quedado atrapada en la puerta al cerrarla después de entrar esa última víctima, que conocía sus perversas intenciones y aprovechó para clavarle por la espalda un afilado estilete que llevaba escondido bajo su ropa.

    En ese instante la colección de muñecas emitieron una especie de alarido liberador, desapareciendo de la pared igual que aquella mujer que vino a buscarlo para emprender el último viaje juntos.

    No sé qué dirás de esta loca que se ha atrevido a ponerle otro punto y final a tu estupenda historia.

    Muchas gracias, amigo Fede, por motivarnos siempre a crear estos mundos no muy lejanos de la realidad.

    Un abrazo enorme.

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    1. Me gustó tu final alternativo, Estrellita. Quizás algún día haya justicia y Balder pague por lo que, aparentemente, hace con sus mujeres.

      Muchas gracias por tu original comentario.
      Te mando un fuerte abrazo.

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  9. Tremendo psicópata. Coleccionaba mujeres como muñecas. Perfecto, Federico. Me ha gustado como has marcado esa espera hasta añadir otra más a la colección. ;)
    Un abrazo. =)

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    1. Me alegra mucho que te haya parecido así, Soledad.
      El psicópata protagonista y yo te mandamos un abrazo.
      :)

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  10. interesante como planteas la vida de tus historias

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  11. Me gustò mucho! dejàs un final abierto que permite intervenir con la imaginaciòn. -sigo pensando...-

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    1. Asumo que habrás pensado todo tipo de final para la mujer del cuento excepto que termina bien la noche.
      Me alegra que te haya gustado, Raquel!

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  12. Gran narrativa realmente al leer te puedes imaginar toda esa atmósfera de suspenso y expectativa de que sucederá

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    1. Me alegro de haber logrado ese efecto, Carlos.
      Muchas gracias por dejar tu comentario.

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  13. La forma en que delineas la personalidad de tu personaje, utilizando los detalles, como el modo de apretar los puños, o la descripción de sus manos, es encomiable.
    El suspenso y la sensación de la inminente tragedia que logras con el conteo de los minutos, con el acercamiento de una hora precisa, que se supone marca el acercamiento de la fatalidad del suceso por el cual estamos pendientes, tiene la marca de los grandes clásicos del terror.
    La obsesión de ese personaje se va pareciendo, a medida que avanza el relato, cada vez más, en alguien al borde de cometer un acto perverso. Tiene la ira metida en un puño. Acentúas esa obsesión en la repetición de ese “perfecto” como afirmación del acto que va a consumar.
    Cierras la historia con el conciso diálogo entre él y la mujer que entra, nos dejas con la intriga, nos pones en situación de imaginar si ella formará parte de su colección.
    Excelente relato. Es un placer leerlo. Federico, te mando mis felicitaciones.
    Ariel

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    1. Muchas gracias por la atenta lectura y comentario, Ariel.
      Una verdadera alegría que te haya resultado placentero leerlo.
      Abrazo!

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