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sábado, 13 de febrero de 2016

EL ÁRBOL






Al escuchar la noticia, Jorge palideció. 

– Conseguirás otro trabajo, Jorge – dijo el viejo García –; eres muy habilidoso. Además te indemnizaré bien por tus años de servicio.

Él no quería otro trabajo; había estado a cargo de la granja durante años pensando que sería el dueño algún día, dado que el anciano no tenía familiares vivos. Jorge quedó sin habla mientras se miraba las manos impotentes sobre la mesa.

– Jorge…, no me queda mucho tiempo de vida, es hora de darme los placeres que siempre deseé.

Tenía razón en lo primero: no le quedaba mucho tiempo de vida.

– ¿Se toma una copa conmigo, jefe? – preguntó Jorge – Por los buenos tiempos.

El empleado puso veneno en la bebida del anciano, y a los pocos minutos éste quedó en el suelo echando espuma por la boca.

Deshacerse del cadáver fue fácil; tenía cientos de hectáreas para enterrarlo. Eligió un punto junto a una calle de tierra, alejado del casco de la granja, y fue a enterrarlo esa misma noche. La luna llena lo observaba mientras cavaba, pero cada vez que él la miraba ella se ocultaba entre las nubes negras, pues la vergüenza ajena que ella sentía no le permitía mirarlo de frente.

Los años pasaron y nadie sospechó del asesinato. El viejo García viajaba mucho, y al no tener familia que notara pronto su ausencia, rastrear su paradero fue una tarea imposible.

La granja tenía una gran cantidad de animales y cultivos que le permitieron a Jorge darse una gran vida. Se casó, tuvo muchos hijos y aún más nietos, y todos vivieron felices en las tierras que habían pertenecido al viejo García. Solo había un terreno prohibido: aquel que se encontraba cercado para que nadie llegara por casualidad al punto en donde el anciano estaba enterrado.

Un día comenzó a crecer un árbol en ese sitio; un árbol de manzanas. No era un árbol común, tenía algo diferente; una tristeza que se le notaba en las raíces que salían de la tierra con desesperación, un rencor que deformaba la esencia misma del tronco, un odio que retorcía sus ramas haciéndolas ver como brazos ávidos de un cuello humano.

Jorge vivió una larga vida, y celebró sus noventa años en la granja con toda su familia. Globos y guirnaldas coloreaban el lugar, y la música era tan alegre que hasta Jorge se movía al ritmo sentado en su silla de ruedas. Sus hijas y nueras habían llenado una mesa de comida elaborada con la mayor dedicación, y sus hijos asaron carnes siguiendo las enseñanzas que él les había dado cuando eran niños. Pavo, pato, res, ensaladas y pasteles; Jorge probó un poco de cada uno de los platos. 

El jolgorio se detuvo cuando su nieta adolescente cayó al suelo de repente. Trataron de reanimarla pero no hubo caso, fue una muerte súbita. De todos modos hubo poco tiempo para ayudarla, pues enseguida cayó su hijo mayor. Instantes después falleció una de sus hijas, y enseguida otra de sus nietas. En pocos minutos vio a todos morir.

Jorge giró la cabeza y miró el árbol, que seguía allí, deforme, observándolo y juzgándolo; y vio que al costado de éste había una escalera. Quedó en silencio mientras se miraba las manos impotentes sobre la mesa, manos que temblaban frente a un plato con una porción de pastel que no había llegado a probar: un pastel de manzana.









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40 comentarios:

  1. Me encantó, Federico. Un cuento excelente. La venganza después de la muerte o desde otra forma de vida…
    ¿Se animará Jorge a probar el pastel? Ya no le queda mucho más que perder. Saludos.

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    1. Me alegra que te haya gustado tanto.
      Muy buena pregunta. Tal vez haya muerto antes de probarlo; una lástima, seguro estaba delicioso.
      Saludos!

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  2. Al fin el viejo García pudo encontró la forma de consumar su venganza... ¡Muy bueno, Federico!

    Un abrazo y feliz domingo :)

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    1. Sí, se podría decir que fue un final feliz (aunque mucha gente murió).
      Gracias por el comentario, Julia.
      Abrazo!

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  3. a veces, me pregunto si la venganza, esa que dicen se sirve fria, sirve de consuelo. Si una muerte, es capaz con otras, de saciar el estomago de la conciencia...

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    1. Muy buena pregunta, Yolanda; y además suena a poesía.
      Gracias por dejar tu comentario.

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  4. Menuda venganza. Se tomó su tiempo. Al final todo lo que hacemos tiene repercusiones, más tarde o más temprano.
    Un abrazo.

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    1. Así es, María.
      Gracias por dejar tu comentario.
      Abrazo!

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  5. La venganza es un plato que se sirve frío. Y me he dado cuenta de que dos comentarios más arriba han escrito algo parecido. ¡Pero me da igual! Buen relato, no se hace largo y tiene una narración fluída.

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    1. Así es, Rad Nagouse :)
      Muchas gracias por las palabras!

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  6. Una venganza que el -señor Garcia guardaba para vengarse con su familia mas preciada. Comiste de esa tarta? Ah la tarta de manzana es la que mejor me sale y la que mas gusta ami familia. Un abrazo

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    1. Me encantaría probarla. Le preguntaré a Jorge si el también quiere.
      Abrazo, María!

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  7. Un terrorífico cuento corto, redondo. Me ha encantado esa escalera al lado del árbol, supongo que la usaron para recoger las manzanas para el pastel, pero ahora parece que sea la voz del viejo García, invitando a Jorge para que suba a ahorcarse de una de sus ramas, extremidades del viejo granjero en su nueva forma. Un enorme plan tras la muerte para consumar la venganza, un veneno karmático que ha llegado desde la semilla al fruto de la víctima, de su cuerpo a las manzanas de su reencarnación, y del fruto a la semilla del verdugo, hasta alcanzar a sus hijos y nietos. Buenísimo, Federico.
    ¡Abrazo, Amigo de las Letras!

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    1. Excelente tu lectura, Amigo de las letras.
      Me alegro que te haya gustado la imagen de la escalera, pero no te recomiendo subir, mucho menos si es para buscar manzanas.
      Gracias por el comentario, Edgar.
      Abrazo grande!

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  8. Sensacional relato, Federico. La venganza es un plato que se sirve frío y, en este caso, además dulce.
    Abrazo!!!

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    1. Me hiciste sonreír con el dulce comentario.
      Me alegra que te haya parecido así.
      ¡Un abrazo!

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  9. ¡Gran relato Federico!

    Me recuerda un poco, al menos en el final, al un libro de Stephen King que leí hace años, creo que se titulaba "Maleficio".

    Has plasmado con certeza ese dicho español que dice: "A todo cerdo le llega su San Martín".

    Por cierto, me gustaría compartir mi último relato corto de terror contigo y si te apetece hacerme alguna crítica, estaría encantado de recibirla. No todos los días te critica un maestro del terror, jeje.

    He aquí el enlace:

    https://oskartel.wordpress.com/2016/02/03/microrrelato-el-gran-gaelis/

    Gracias por tu arte amigo

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias por la visita y el comentario, amigo poeta.

      Pasaré a leer tu cuento.

      Un fuerte abrazo.

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  10. Federico:

    Como siempre la emoción desde que comienzas a leer hasta que termina la tragedia. Me encantó esta frase "La luna llena lo observaba mientras cavaba, pero cada vez que él la miraba, ella se ocultaba entre las nubes negras, pues la vergüenza ajena que ella sentía no le permitía mirarlo de frente". (la imagino cubriendo su rostro y cerrando sus ojos, una imagen bella)

    Te seré honesta, el final ésta vez no me agarró tan desprevenida como otras ocasiones, y creo que mas que trágico fue el karma que le llegó a Jorge.

    ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias por las palabras, Tere.

      Es cierto lo que dices; este cuento no tiene un giro tan sorprendente.

      Saludos!!

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  11. !Genial! como siempre Federido, esta vez nos hiciste un poco mas larga la espera del fatal desenlace, ja, ja. Me ha encantado lo del árbol de manzanas, triste y con ramas como brazos ávidos de un cuello humano, hasta mis manos estaban ávidas por alcanzar el cuello de Jorge.

    Esta vez te excediste en generosidad con el villano, demasiada felicidad para tan repentina maldad, pero la vida se encarga de devolvernos el favor por donde mas lo sentimos. Porque sera que los humanos siempre planificamos con lo ajeno sin tomar en cuenta los deseos de los demás.

    Gracias por este micro que nos pone a pensar en ser mas empáticos y a poner cada cosa en su justo lugar, si Jorge merecia heredar la finca no es menos cierto que el anciano tenia derecho de disfrutar y jubilarse de su trabajo de toda la vida con merecidos viajes.

    Que bueno que detesto el pastel de manzana, ja, ja.

    Un gran abrazo señor de la oscuridad, mis respetos para su gran creatividad y carisma literario.

    P.D. Si puedes y deseas lee la penúltima entrada de mi blog que se titula "Oscuridad/luz", tal vez te guste.

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    1. Gracias por tu comentario tan elaborado, Harolina.
      Jorge pagó por su crimen luego de muchos años, en el momento más inesperado, y también pagaron personas que no tuvieron la culpa de lo ocurrido, pero la vida es así a veces.
      Lástima que no te guste el pastel de manzanas, sobró un montón luego del cumpleaños de Jorge, tendré que comerlo yo solo.

      Pasaré a leer la entrada.
      Un saludo!

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  12. Tardó en llegar la venganza pero por fin llegó. Podría decirse aquello de que la venganza se sirve en plato frío.
    Un cuento con moraleja, como debe ser. La codicia se paga tarde o temprano.
    La manzana, pobre manzana, siempre es la mala de la película. ¿Por qué será? La manzana de Adán y Eva, la de la bruja de Blancanieves.
    Un abrazo.

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    1. Es cierto, la manzana tiene algo especial que la hace ideal para el papel de mala.
      Gracias por el comentario, Josep.
      Abrazo!

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  13. Respuestas
    1. Así es, Yolanda; una venganza muy tardía.
      Un saludo!

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  14. Felicitaciones Federico, una vez más una gran historia y una mejor ejecución.

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    1. Muchas gracias por las palabras, Andrés.
      Abrazo!

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  15. Como siempre, otro relato estupendo... un abrazo!

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  16. Buen relato, me gustan también las fotos, ¿Las haces o las editas tu?

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    1. Por lo general no las edito.
      Gracias por el comentario!

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  17. Muy amena la culminación de tu cuento. Felicidades!

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    1. Muchas gracias, Bryan. Me alegra que te haya parecido así.
      Saludos!

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  18. Como me pasa siempre cuando leo tus relatos,quedè encantada.

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    1. Me alegra mucho que así sea.
      Saludos, Raquelita.

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  19. El que a hierro mata a hierro muere... Y en este caso, el que con veneno mata, ¿con veneno mueren todos sus seres queridos?

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    1. Suena mucho más duro, ¿verdad? :)
      Así es la venganza; no busca igualdad.
      Un saludo, Kéllyta!

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